Y quisiera decirte cuanto es que te extraño cariño, pero solo podría si las palabras tuviesen la tenacidad del dolor, mi voz la caricia de tus manos, las letras la pasión de tu mirada quizá ahí podría yo decir cuánto es que te necesito, cuánto que es que te hecho de menos.
Porque no importa qué diga, esta es la única verdad, y pesa, duele, lastima, casi que mata.
Pero vida mía rezo cada noche porque vuelvas, que tu sonrisa me levante por las mañanas y tus manos acaricien mi pelo tan solo una vez más, desearía poder tomarte de la mano y nunca soltarte, simplemente pedirte que te quedes, que entiendas que al irte te llevas parte de mi, y ese vacío no va a llenarse con nada ni nadie, porque ese espacio, para mi malasuerte, te pertenece. Es que ciertamente es eso, no te olvido, y aun intentándolo he comprendido que el olvido no cura, que cuando se ama con el corazón no se olvida con la cabeza, es por eso que las heridas no se borran, cicatrizan pero la marca nunca ha de irse.
Y resulta casi imposible entender que no hay vereda que olvide el sabor de tu boca, no hay sábana que elimine la fragancia del peso de tu cuerpo, no hay canción que me quite lo bailado, no hay corazón que pueda lidiar con tanta soledad.
