noviembre 26, 2010

Efectos con delay.

A mi que me dolía hasta el más pequeño de los golpes, su caricia del alma me curaba, pero cuando sus manos me tocaban, adivinaba que no faltaba mucho para que aquel momento doliera.
Sus manos de cura y dolor, las dos caras de la misma moneda a mi indefensa piel no querían doler ni a mi pobre corazón sanar. Tal vez sea cierto que lo que queremos no es lo que hacemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario