Puedo ponerme digna y decir, tomá mi dirección cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas.
Puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu toda, tu esclava, tu fiebre.
Y si querés también puedo ser tu resaca, tu lunes, tu astío, tu rencor, tu también, tu agonía.
Tu dueña.
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